
(Perdonen el retraso en el blog, pero estos días he tenido que atender una visita muy importante a la vez que esperada y no he podido actualizar así que, esta semana, habrá varios semanarios de golpe).
Parece que este semanario se ha convertido en un bombazo en Irlanda.
No es por dejar la modestia que me caracteriza aparte pero, es verdad.
La gente me pregunta por la calle con su peculiar acento “galwense”: ¿Eres el tipo del blog no? ¿De que hablarás la próxima semana? (claramente, en inglés).
Al principio me resultaba emocionante este reconocimiento local, pero al final resulta demasiado repetitivo. Tanto, que cansa. No puedo vivir con esta presión. Todo el mundo me pregunta por el blog y yo respondo: Wait until the next week!
Pero ellos me miran con una cara que expresa algo así como ternura y me dicen: Ok, see you man!
Lo cierto es que la vida en el extranjero para alguien que no este acostumbrado a otra cosa que vivir en su casa, no resulta para nada exótico, por mucho que pueda parecer.
Aunque, también, adjetivar a Irlanda como exótico… aun así, yo aviso, para el que quiera pedir una beca para el próximo año.
En un mes estás más que asentado.
Lo que en un principio era una aventura, como ir al supermercado y encontrar unos productos distintos o en envases del todo extraños, se convierte en el pan de cada día.
Lo que al principio era interesante como ir a clase, en un mes se convierte en complejo (derecho en otra lengua, no hay quien lo entienda a veces) o aburrido, como siempre.
Lo que al principio resultaba frustrante, como el hecho de que los pubs cierren a las 12 y los clubs (diferente significado que en España, aviso a los guarros) a las 2, ahora lo sigue siendo, aunque un poco menos.
Lo que al principio era una barrera, como lo era el idioma, ahora, desgraciadamente lo sigue siendo (aunque un pelín menos).
Vale, la vida no es tan corriente.
¿Recuerdan la película “Big”, protagonizada por Tom Hanks? Para los que no sepan la sinopsis, decirles que cuenta la historiadeunniñoquequieresermayor,echaunamonedaenunamaquinadelosdeseosysehacegrande.
Pues aquí es al revés. Cuando te vas de erasmus, es algo así como ser Tom Hanks, querer hacerse un poco más grande, ir a la máquina de los deseos y que ésta te conceda una beca miserable que vete tú a saber si nos la ingresan. Entonces, cuando crees que tú deseo está a punto de cumplirse, te encuentras en un país extranjero, hablando el inglés que los profesores te enseñaron en el colegio (si ellos no saben, que cojones te van a enseñar) o en la Escuela de Idiomas (ya dije que yo no soy de criticar…) y que tú apenas pusiste punto en aprender y que, cuando te quieres dar cuenta, todas esas ansias de crecer que tenías al poner el primer pie en el aeropuerto, se han convertido en una especie de metamorfosis de hombre a bebé, que apenas sabe comunicarse.
Pensándolo bien, el blog no ha sido tan exitoso porque, la verdad, no conozco a muchos irlandeses que hablen español, o en este caso, que lo lean. Sinceramente, creo que ni siquiera saben mi nombre.
Entonces, si no me preguntan por el semanario, ¿Qué coño querrán decirme?
Ahora entiendo sus miradas. Creo que significan algo así como: - Este tiene una empanada… ¡no está perdido ni nada el tipo!
Perdonen el pesimismo. A este paso superaré a “Las cenizas de Ángela” en nivel de depresión.






